martes, 24 de enero de 2012

03. Unidad 03. Taller 04. La economía de subsistencia

TALLER 4. LA ECONOMÍA DE SUBSISTENCIA
La economía feudal es rural, basada en la tierra, con una mínima división del trabajo y escasos intercambios comerciales.
El centro económico es el feudo o señorío, grandes propiedades (castillo/monasterio y sus terrenos) de nobles o altos eclesiásticos, autosuficientes.
En él se distinguen 2 partes:
  1. La reserva, que era la mejor parte del fuedo, era el lugar donde vive el señor y que explota directamente, 
  2. Y los mansos, donde viven y trabajan los campesinos agrupados en aldeas, quienes entregan parte de la cosecha al señor y trabajan en la reserva. Hay además tierras comunales e instalaciones de uso común, previo pago de una tasa ( molino, horno, fragua..).
Cada feudo estaba orientado al autoabastecimiento: producía todo lo necesario para la subsistencia de sus habitantes (alimento, vestido, herramientas...).Los instrumentos de trabajo son rudimentarios (manufacturas caseras) y la producción, escasa. 
Se trata, pues, de una economía agrícola-ganadera de subsistencia y autárquica, no se traen apenas productos de fuera del feudo y se sacan muy pocos productos de él: los pocos excedentes se venden en el mercado  semanal del burgo.

4.1. SECTOR PRIMARIO: La agricultura y ganadería
La agricultura y la gran propiedad fueron las bases de la economía feudal.
Mientras la población se mantuvo en cifras bajas no fue necesario ampliar la superficie de cultivo, pero a partir del siglo XII se hicieron necesarias nuevas roturaciones. Las técnicas de cultivo continuaron siendo las utilizadas en la época romana, salvo en el mundo islámico, que desarrolló la técnica del regadío, con nuevos instrumentos, como la noria.
Los campesinos tendían a hacerse sus aperos de labranza. Además, no hubo integración de agricultura y ganadería, por lo que los abonos eran escasos y las cosechas mínimas.
El ganado era poco y caro, sobre todo el de animales grandes. En España, se reguló la explotación ganadera, ovina principalmente, con la institución de la Mesta, en el año 1273.
Las órdenes religiosas tendieron a favorecer la roturación de tierras. En general las explotaban directamente, por medio de campesinos jornaleros.
A partir del siglo XIII se comienza a renovar el utillaje, y empieza a utilizarse la mula, en lugar del buey, como animal de tiro.
Los productos básicos fueron los cereales, la vid y las hortalizas, pero también, el aceite, la miel, la sal y la pesca. La sal y las especias eran fundamentales para la conservación de los alimentos. Estas eran las principales mercancías de los mercados.
De importancia vital fue la minería, sobre todo metálica, que proporcionaba hierro para la labranza. Los productos principales serán: el hierro, el estaño, el cobre, el mercurio y el plomo. Las minas solían ser de propiedad real.

SECTOR SECUNDARIO: El artesanado.
El artesano es una figura vital en las comunidades medievales; ya que la mayoría de ellas deben procurarse sus propios aperos de labranza, paños y los útiles cotidianos.
Desde el siglo XI los artesanos comenzaron a agruparse en cofradías, gremios, con artesanos del mismo oficio, o de oficios complementarios, que reglamentaron la producción y el aprendizaje. 
Los reglamentos de los gremios regulaban desde cómo y con qué se debían hacer los productos, hasta los precios. Se intentaba evitar el fraude y la competencia irresponsable. Cada gremio tenía sus maestros, inspectores y cajeros, elegidos cada uno o dos años.
Los gremios más poderosos tendieron a controlar el gobierno de la ciudad, y a tener un reglamento privilegiado, con sus propias leyes y sus jueces.
El aprendizaje del oficio también estaba regulado, y había tres categorías: aprendiz, oficial y maestro:
  • El maestro: era el dueño del taller y quien dirigía el negocio. Todas las decisiones del gremio las tomaban los maestros reunidos en asamblea.
  • El oficial: era un trabajador a las órdenes de un maestro. Recibía un salario por su trabajo. Para que un oficial se convirtiese en Maestro y formar su propio taller debía contar con el permiso de todos los maestros del gremio. En caso de tener el permiso, debía aprobar un examen y realizar una obra maestra.
  • El aprendiz: era un joven que quería aprender el oficio para ser algún día oficial.  No cobraba nada. El maestro le daba casa y comida a cambio. 
Con el paso del tiempo, si era capaz de hacer una obra maestra, el gremio le nombraba maestro y entonces podía establecerse por su cuenta.
En esa época no había más fiesta que los domingos. Se trabajaba entre 12 y 16 horas al día.

  • La industria textil fue una de las más prósperas: destacaron los paños florentinos y flamencos. Los paños eran, generalmente, de lana o piel; la seda era un artículo de lujo; pero también sobresalieron los paños de lino y cáñamo. En torno a la industria textil se desarrollaron los tintes, como el glasto, el alumbre, etc.
  • Fue de destacar la industria de la construcción, que nos dejó iglesias, catedrales, monasterios, lonjas, casas gremiales, castillos, puentes, murallas, etc. Las técnicas de construcción tuvieron una evolución impresionante, desde el arte prerrománico hasta el gótico. Este será un oficio de especialistas, donde la división del trabajo está más asentada.
SECTOR TERCIARIO: El comercio
En la Alta Edad Media el comercio casi desapareció. Sólo quedó una pequeña parte que se circunscribió a mercados locales.
Desde el siglo XII mejoran notablemente los métodos de navegación, por la adopción de la brújula, el astrolabio y el timón fijo. Además, la capacidad de carga de las cocas, barcos mercantes, aumentó.
Por otro lado, siempre fue muy importante la navegación fluvial. Todas las grandes ciudades de Europa tenían puerto, pero las nuevas técnicas facilitaban la navegación de altura. Constantinopla y Alejandría eran los grandes puertos comerciales internacionales del Mediterráneo.
El comercio internacional estuvo dominado por musulmanes, genoveses y venecianos. Muy fructífero fue, también, el comercio entre musulmanes y cristianos en la península ibérica, que conectaba las rutas musulmanas con las cristianas.
El comercio se organizó en torno a un sistema de ferias y mercados locales en distintas ciudades. El mercado, o la feria, era una concesión real, que se desarrollaba en unos días concretos.
  • Los mercados se montaban en planicies, o al pie de las murallas y puertas de las ciudades, ya que no había lugares abiertos dentro, aunque en ciudades importantes, como Barcelona, Valencia, París, Génova o Florencia se edificaron lonjas para albergar el mercado. Los días de mercado eran la oportunidad de hacer compras de lo que no se podía proveer el campesino. Los mercados estaban gravados con impuestos, que recibía el Señor. Se podían encontrar productos foráneos que traían los buhoneros, pero fundamentalmente se vendían productos de la tierra.
  • La feria fue un mercado más importante, que se hacía en determinadas fechas señaladas. Las transacciones de las ferias eran más cuantiosas, y se compraban cosas que durarían todo el año. Tuvieron ferias importantes Brujas, Lille, París, Amberes y Medina del Campo.
Desde el siglo XII, se generalizan en Europa las acuñaciones de moneda, cosa habitual en el mundo musulmán. La moneda musulmana solía tener mejor calidad que la cristiana, y se utilizaba como moneda de intercambio internacional, habitualmente.

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